29.9.03

Porque hace frio en las montanas altas si estan mas cerca del sol??

Otra vez se ha hecho tardísimo. El tictac del reloj no deja de escucharse un solo instante. Monótono, rítmico, inalterable.
Voy a escribir un cuento y voy a leértelo en voz baja.
La última vez dio resultado. Tus ojos brillaban, tu sonrisa era perfecta y el reloj, absorto en aquella historia, dejó de hacer tictac durante unos minutos que parecieron horas.

28.9.03

No habras la ventana, que se pueden volar los deseos...

Te miro mientras duermes. No hay luz, sólo puedo intuir tu silueta. Repaso con la punta de mis dedos todo el contorno de tu cuerpo. Ronroneas, te mueves en la cama, que te es ajena. Mañana despertaremos con resaca y no sabrás bien porqué empezamos a besarnos. Mañana te dolerá la cabeza y a mi me seguirá doliendo el hombro donde me has mordido.

24.9.03

Aun tengo tu olor pegado a mi cuerpo

Y llamas a mi puerta. Y me dices que has perdido la sombra, una vez más. Y te tranquilizo. Te abrazo suavito y te prometo que todo va a solucionarse, una vez más. Me miras con esa sonrisa grande y profunda, que sale por tus ojos tanto como desde tus labios. Entonces todo se queda quieto. Cerramos las ventanas y las puertas y te mando callar, que no hagas ruidos. Entonces la atrapamos. Es fácil. Se deja agarrar fácilmente, lo que le gusta es jugar con nosotros. Tú no sabes que no se ira nunca. Sin ti tu sombra no seria nada. Eso nunca te lo he explicado; si lo supieras tal vez nunca más vendrías a pedir mi ayuda. Es una pequeña trampa pero tú no vas a enfadarte por eso. De todos modos, cojo la sombra y la coso flojita. Tampoco te confesaré nunca que podría hacerlo de modo que nunca más volviera a escaparse. Entonces vuelves a sonreír. Y pierdes el tiempo haciendo cabriolas y volteretas, observando como te sigue, como te imita invariablemente. Ya te has olvidado de que existo. Cuando caes exhausto de tus juegos te apetece un cuento susurrado. Me llevas contigo. Voy a contarte todos los cuentos del mundo. Solo déjame que coja ese pañuelo y unos cuantos botones. Solo déjame recordarte que la ventana esta abierta incluso en invierno, pero no me hagas explicarte que hace en mi habitación esa música tan bonita y que tú no sabes cuando gusta a las sombras traviesas.

23.9.03

El insomnio no es solo el no poder dormir...

Un día pensó que no era bueno querer tanto. Que tanto amor la dejaba débil. Que perdía fuerzas para su vida de diario. Compró un globo verde y lo llenó de cariño, de deseos, de sueños, de risas, de todo el amor en definitiva que rebosaba de todos sus abrazos. Salio al balcón de su casa y soltó el globo. Inexplicablemente, éste, se quedó a su lado y la seguía por la casa como un perrito faldero. Sólo tardó un par de minutos en pincharlo y dejar que todo volviera al lugar que le correspondía. Aquella noche cerró los ojos y no los volvió a abrir hasta la mañana siguiente, tranquila, satisfecha y descansada.

22.9.03

Ojala que este otono se caigan todas las hojas secas que tapan nuestro sol...

Me cuentas al oído cómo te duele el alma. Cómo sientes que has perdido ese trocito de ti mismo, que estaba en ella. Cómo extrañas sus besos y sus abrazos. Me cuentas despacito cómo una palabra suya hace que corras a su lado cuando ahora mismo nada puede hacerte mover. Dices que te ha hecho tanto daño que nunca vas a poder amar a otra persona, que tienes miedo, que te ha partido el corazón. Dices que ves su cara en todas las caras a las que miras. Y que su olor te persigue en todas las mujeres con las que te cruzas por la calle. A veces es su voz la que canturrea en tu cabeza tus canciones preferidas. Lloras porque te duele el abandono.

Me sonríes al acabar la tarde. Me abrazas y me das las gracias por estar ahí, por escucharte. Das media vuelta y te vas.

Acabo mi infusión. Me levanto. Me meto en el coche. Y me pongo a llorar.

16.9.03

...que el temps pot no ser etern...

... que el tiempo puede no ser eterno...

La Cité des Enfants Perdus

Los sueños de los niños eran robados de forma cruel. Nadie podía salir de la isla. Los más pequeños lloraban asustados y los mayores habían olvidado lo que era sentir sus propias lágrimas. En una barca, lejos, sobre el agua negra, alguien que andaba casi tan perdido como los sueños de los niños... gritaba... Miga, Miga...

11.9.03

Si, otra vez Wendy...

Lloraba y lloraba. Fuerte. Sorbiendo los mocos ruidosamente. Apretando los puños y los dientes. Manchurrones negros en su cara. El camino de las lágrimas marcando sus pucheros. La imagen misma de la desolación.
Wendy se acerca. Con su pañuelo fino le suena los mocos. Limpia sus lágrimas y besa al niño. Le da un abrazo cariñoso, con sonrisa de regalo. El niño deja pronto de llorar.
Peter, desde encima de un árbol mira la escena distraído. Casi sin darse cuenta se pregunta: ¿Qué habrá sido de los botones?

7.9.03

Otra vez llueve...

Saco la cabeza por la ventana he intento llenarme de ese olor a tierra mojada. Quiero inundarme de relámpago y trueno y sonido del agua al chocar contra las calles vacías. La lluvia limpia los pensamientos grises y ayuda a hacer brotar los sueños de los niños.
Esos sueños que las noches de lluvia deciden alojarse también en los adultos y hacerles recordar el sabor del algodón de azúcar y el deseo inocente alojado en el primer beso.
Se oyen voces en la calle, no muy lejanas, gente que se esta mojando. No saben porque pero se sienten felices.
Es la lluvia.
Es agua que se evaporó del mar ocioso en días de vacaciones. Y ahora se derrama recordando, sin pretenderlo, los castillos de arena y los rayos del sol del agosto pasado.
Llueve suave, quizás no pare nunca. Monótono, rítmico, constante, cadencioso...

5.9.03

Murmurar apenas tu nombre...

El olor a jazmines se aferra a la noche, como para no dejar que se escape el verano. Sopla un viento fresco y ruidoso, que se cuela por las rendijas de los sueños de los que madrugan al día siguiente. Han apagado las luces de las farolas de la calle, para que parezca más noche cerrada, altas horas. Incluso la luna, menguante, se ha escondido detrás de suaves nubes negras, que se aferran a ella, para no ser arrastradas por el viento, hacia el norte...
Miro por mi ventana y sonrío. No voy a dormir. Voy a quedarme esperando a la tormenta. Y cuando suenen los truenos más fuertes murmuraré tu nombre a penas. Susurraré que no estoy sola y dejaré que me moje la lluvia.

3.9.03

Pereza, aburrimiento y otras hiebas

Miraba fijamente el reloj, como si eso pudiera hacer que el tiempo pasase más veloz, más rápido, como si así pudiera hacer que fueran ya las 11 de la noche o las 3 de la mañana o las 6 de la madrugada del día siguiente. Pero, obviamente, no podía. Es más, cada vuelta de la agujita de los segundos hacia que se sintiera más perdida, más derrotada, más abandonada, más absurda, más insensata... En fin! Para lo único que le servia el paso de cada minuto era para encontrar un adjetivo nuevo para calificarse a si misma. Era tan ridícula como incierta, aquella espera. La expectación absurda de quien no sabe qué anhelar. Una combinación entre el sinsentido y la sinrazón. Un momento absurdo de pérdida de tiempo. De todos modos el reloj no iba a avanzar más rápido y sabia, desde el fondo de si misma, que si sonaba el teléfono ni siquiera se iba a levantar del sofá para preguntar, con voz lejana, quién era.

1.9.03

29 de Agosto

El sabor del whiskey que tú me enseñaste a pedir, hace años. El humo del tabaco que tú fumas. Ver como lees directamente de mi libreta y cómo te quedas callada, mientras yo espero, impaciente, que me digas que te parece éste texto o aquel que habla, como siempre, de los recuerdos, del pasado, de la melancolía, de amnesias deseadas pero no conseguidas, de dolor dentro y de ansias de vivir. Esa música que tú me presentaste y a la que habría llegado de cualquier otro modo. Esas frases a las que das la entonación que más te interesa... Todos esos kilómetros que nos separan. Todas esas veces que he necesitado tus abrazos. Y todas esas veces que hemos querido tomar un café juntas. Las partidas de dardos, a las que siempre, siempre, te dejo ganar... Ese montón de cosas que hacen que seamos amigas. Y verte lo feliz que eres. Lo contenta que estas. Lo contenta que estoy yo, por eso.
No es una excusa. El tiempo no existe. Así que da igual que sea hoy el día que te felicite por tu cumpleaños. Te quiero.