29.11.03

Que bonito, niña...

He viajado la mayor parte del camino detrás de un camión que iba cargado de dientes de león. Al principio volaba alguno sobre mí, como si se despegara y viniera volando a rozarme. No he querido apartarme de detrás de ese camión, era agradable. Poco a poco ha ido aumentando la cantidad de dientes de león que volaban sobre mí. He abierto las ventanas de mi coche y los he dejado entrar a mi alrededor. Parecía que nevaba, cada vez había más, fuera y dentro del coche. Era como abandonar la carretera y entrar, un poco, en un sueño. Como vivir dentro de una nube de algodón de azúcar. Luego he visto los carteles de la carretera, solo para constatar que me seguía alejando.

24.11.03

Cuando menos lo merezca, ámame, porque será cuando más lo necesite.

De nuevo preparando una bolsa con cuatro cosas dentro. Algo de ropa, de abrigo, por si hace frío...
Y otra vez coche y carretera y escapar y huir. Y sentir como el peso se aleja a medida que yo me alejo, de esta ciudad donde las paredes reflejan tu sombra, donde las aceras retumban tus pasos, donde los portales esconden tus besos, donde las calles se ríen de cómo nos miramos...
Y escapo de nuevo, hacia lejos del mar, hacia la tierra donde no hay horizonte, hacia dentro...

22.11.03

Sin noticias...

Obligo a mis dedos a no escribir que te echo de menos. Les obligo a no escribir que te añoro y que te estoy llamando a gritos, de ese modo en que sólo tú puedes oírme. Me obligo a no pensar en tu piel, ni en tu boca, ni en tu cuerpo...
Me esfuerzo en no revivir situaciones, en no recordar con demasiada intensidad esos momentos que te robo, mientras duermes.
Me exijo no intentar oler tu olor o lo que queda de él, pegado entre los pliegues de mi camisón negro, aquel que tan poco tiempo me dejaste utilizar.

20.11.03

Duermes??

Llevo desde anoche mirando hacia el cielo... he visto nubes, pájaros, rayas de las que dejan los aviones...
He visto como el negro que lo cubría se iba aclarando y perdía oscuridad. He visto como una esquinita se iba tiñendo de rosa y he visto como ha llegado a ser azul brillante.
Ahora, de nuevo, esta todo oscuro, es de noche.
Me asusta pensar en todos los cielos que me he perdido...

18.11.03

Dónde está la flor de no repetir historias...

Por las laderas de la montaña, salpicada de árboles amarillos, sube una nube de olor de eucalipto, que ha debido escapar, sigilosa, al dejar entreabierta la puerta de los baños turcos. La nubecilla escapa hacia el gris azulado que tiñe el cielo de este atardecer perezoso. Y echamos de menos el sol, que hace días que no se deja ver, excepto en tus ojos.
Esos ojos que parece que no quieren perderse nada de lo que te rodea. Esos ojos que miran como queriendo quedarse el porqué de todas las cosas.

13.11.03

Cerraré los ojos hasta que me meta en la cama, para que tu cara sea lo último que vea antes de dormirme.

Oyó como caía la última hoja que había resistido casi todo el otoño. Aquella hoja solitaria, del árbol solitario que vivía justo en frente de su ventana, que miraba cada día al levantarse, curiosa por saber si habría aguantado otra noche. Aquella hoja a la que había atribuido el sentido de un símbolo, el significado de una resistencia. Oyó como la hoja se desprendía suave, sin estridencias, sin el más leve crujido, oyó cómo caía, como medio flotando, y cómo llegaba al suelo en medio de una balanceo leve y armónico. Luego oyó cómo la vida seguía igual que siempre, tal y como siempre, del mismo modo...

11.11.03

La noche del eclipse

Fuiste un niño perdido entre mis brazos. Tus preguntas eran tan torpes como absurda la ausencia de los besos. Me dejaste tocarte un poquito el corazón, pero a la vez, me tirabas del pelo. Y me tapaste los ojos con tu mano, no me dejabas verte. ¿Acaso olvidaste que podía oír perfectamente tus gemidos?

6.11.03

El cielo son plumas y la luna está casi llena

Entro allí donde tú estuviste un día... e intento apartar tus recuerdos con mi mano, de delante de mi cara, como quien intenta apartar viejas telarañas. Puedo acabar con todas las telarañas de aquel viejo lugar, pero por mucho que intente apartar los recuerdos, se quedan allí, agazapados, escondidos, para aparecer cualquier otro día, en cualquier otro sitio, cuando no los espere y cogerme por sorpresa.

5.11.03

Empiezan las noches frias y las mañanas tristes

Vuelvo ha llamarte por teléfono. Hoy tu voz me ha sonreído, al menos durante unos segundos. Creo que tus ojos han podido sonreír también, es una pena no haber podido verlos. Hoy no has llorado en mi oído ni has insinuado que me permitirías abrazarte si estuviésemos cerca. Mañana no va a seguir lloviendo, aunque... que bien va la lluvia para llevarse los malos pensamientos...