30.6.03

Más recuerdos

La mitad de los que poseo son autoinducidos, falsos, los otros, la mayoría de las veces, resultan inaccesibles o no consigo comprender para que sirven.
Me siento, los reviso, los ordeno, con la destreza de un niño subnormal frente a un puzzle de 5000 piezas.

Te imagino en mi cama.
Y sí, debes de haber estado allí.
Mi mente no genera cosas tan suaves.



Kim no lo sabe, pero, con ese texto, me ha hecho un regalo. Me ha hecho el regalo de volver a pensar en ti. De recordarte en mi cama. Tan suave. Volver a sentirte en las puntas de mis dedos. Volver a escuchar tu respiración de animalillo satisfecho. Volver a pensar en tu sombra cuando el sol se desperezaba soñoliento. Me ha regalado de nuevo el placer de recordarte y el terrible dolor de no saber si todo ha sido únicamente un sueño prolongado.

29.6.03

“Nena, he pasado tanto, tanto tiempo buscándote… pero la ciudad es tan grande y tú eres tan pequeña…”

“Y me has encontrado?”

“Eso parece, a no ser que seas un ente…”

“Quien eres?”

He perdido. He roto las normas. Creo que debería haber seguido jugando. Pidiendo pistas. Cuando he pedido datos se ha acabado el juego. Era divertido recibir esos mensajes sin remitente…

24.6.03

Salgo de la ducha. He pasado un buen rato bajo el agua, dejándola recorrer mi cabello y mi piel. Suave. Como aquella otra noche.
He dejado mi pelo suelto y mojado. Y he cogido el coche. La misma dirección. Hacia la ciudad.
He disfrutado del trayecto. El mismo que hago al menos dos veces al día. Los tejados se teñían de la luz de los fuegos artificiales. Verdes, naranjas, azules…
Noche de verbenas, noche mágica, la noche más corta del año. Como aquella otra noche.
El olor de los petardos y el calor me han hecho pensar en aquel San Juan, de hace años ya. Donde soñé que era posible todo lo que luego sucedió. En que aprendí que los sueños no son mejores por que se cumplan. Que, a veces, es mejor que sigan siendo solo sueños. Porque siempre acabas despertando.
El mismo recorrido. Las mismas calles. Tal vez los mismos olores. Para acabar cayendo en otros brazos que, cuando pase el tiempo, me traerán los mismos recuerdos.

21.6.03

Hatillos de salmón con langostinos y almejas a la vinagreta de hierbas del bosque y aceite de nueces.

Ideal no?

Silvia se ha casado.

20.6.03

Acepto el regalo que nunca me has hecho.
Me lo quedo. Lo voy a desenvolver con cuidado de no romper el papel (gracias por poner papel color rosa) y voy a guardar el lacito (tengo muchos y ya no se cual pertenece a cada regalo).
Al fin y al cabo no todos los días se puede aceptar un regalo que no te han hecho.
Por cierto. Gracias. Me queda bien el nombre…

15.6.03

Llueve. Ya sabes, una de esas tormentas de verano. Truenos lejanos y relámpagos veloces. Gotas de lluvia muy fina que dejo entrar por la ventana. El olor a tierra mojada, el mágico elíxir que acerca mis sueños a mi vigilia, la sensación de que aun todo es posible.
Hoy es otro tú el que ocupa mis pensamientos. Un tú del que no puedo liberarme con palabras escritas en un papel.
Tú lejano. Tú inalcanzable. Tú inasequible. Tú ajeno para siempre, a mis deseos, a mis necesidades. Tú haciéndome dudar del género de mis elogios y haciéndome dudar incluso de mi misma. Tú insistiendo en que no soportarás mis lágrimas pero esperando fiel a que deje de llorarlas. Tú. Y yo echándote de menos.
Infinitamente triste y dispuesta a contentarme con un abrazo tan fugaz como a sido ese relámpago. Cansada de llorar tantas lágrimas como gotas de lluvia trae esta tormenta. Porqué es tan largo el desamor? Porqué es tan dulce a la vez que amargo? Porqué no me abrazas? (Tengo frío)
Llueve, y esta no es tu historia si no la de una tormenta. Me abrazarán las sábanas, me cuidaran las nubes, la lluvia susurrará mi nombre. Y yo, cerraré los ojos pensando en ti, porque cada noche mi ultimo pensamiento consciente vuela a tu lado para besar apenas tus labios (esos labios…)
Tormenta y te echo de menos.

12.6.03

He estado removiendo los cajones llenos de recuerdos viejos. Sacando el polvo acumulado sobre viejos deseos, que al final, una vez bien limpios, se han parecido sospechosamente a los deseos nuevos.
Viejas cartas que nunca se enviaron y alguna que nunca recibió respuesta. Las mismas esperanzas puestas sobre nombres distintos. Los mismos miedos clasificados bajo títulos diferentes.
Que poco somos a final; un montón de papeles amarillentos y cuatro fotografías desenfocadas evocando un verano aún más calido que el que se aproxima.

10.6.03

He escrito con detalle todo lo que pasó aquella noche. Me he recreado con sus puntos y sus comas. He detallado olores, sonidos, sensaciones y el tacto. He llorado escribiendo y he sonreído al final. He sacado algunos fantasmas que aún quedaban a mi alrededor. He vuelto a sentir el dolor, la inseguridad, la injusticia, el miedo… y cuando todo estaba perfecto, he seleccionado mi texto y he apretado la tecla Supr. Ahora esta todo realmente superado.

9.6.03

Me rodeas con tus brazos. Calidos. Brazos que han tardado tanto en aprender a abrazarme. Que han aprendido a sostenerme cuando fallaba todo lo demás. Me abrazas. Cerca, muy cerca. Siento como me apoyo en ti, en todo eso que me has dicho, en cada vez que has pronunciado mi nombre, en cada vez que me has reñido, por ser tan boba... en cada una de esas miradas de madrugada o cuando ya ha anochecido, en esa música que suena a ti. Me abrazas y, poco a poco, abro los ojos. No estas, estas lejos. Vuelvo a pensar en ti, rodeada sólo por mis sábanas. (Y yo ya te echo de menos).

3.6.03

Tengo de nuevo la sensación de mariposas en el estomago. Mierda. Y tengo que ser yo quien te salve? Voy a ser yo la que te acompañe hasta las puertas? Tengo yo que ayudarte a que decidas si te alejas o te acercas? Conozco la sensación, la he vivido otras veces, tampoco muchas más, pero si alguna. De todos modos, que bien verte, que bien tocarte, que bien volver. Que bien que me quieras. Pero, mierda, las mariposas!!

1.6.03

No estoy,
No la conozco
No quiero conocerla
Me repugna lo hueco
La afición al misterio
El culto a la ceniza
A cuanto se disgrega
Jamás he mantenido contacto con lo inerte
Se de algo he renegado es de la indiferencia
No aspiro a transmutarme
Ni me tienta el reposo
Todavía me intriga el absurdo
No estoy para lo inmóvil, para lo inhabitado
Cuando venga a buscarme
Díganle:”Se ha mudado”


Encontré esta poesía en una mesa de un restaurante, cerquita del MACBA. Me gustó, la copié. Fue una bonita cena, hace tiempo. Iba con dos amigas. No se si alguna de las dos reconocerá el poema, no sé si alguna de las dos recordará aquella noche.