28.4.03  

Dices que odias la lluvia, pero abres la ventana justo cuando ésta es más intensa y te dejas mojar por sus gotas frías.
Dices que odias cuando hace viento pero tus ropas se mueven bailando con el huracán al ritmo frenético de los remolinos de mi calle.
Dices que no te gusta la playa, pero me arrastras una y otra vez a ver romper las olas.
Dices que no puedes dormir si la luz entra porque ya es de día, pero te acurrucas en la cama, cierras los ojos y olvidas el mundo.
Dices que ya no me quieres, que te has cansado de mí… y yo te creo.

posteado por migae | 00:17|
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26.4.03  

Estoy en el centro de un laberinto. El clásico laberinto de setos verde oscuro, de paredes altas e infranqueables. El típico laberinto que visto desde el cielo tiene ese porte majestuosos de un dibujo perfecto, simétrico, armónico… justo todo eso que lo hace increíblemente confuso y traicionero. El típico laberinto del que hay que intentar salir empezando por el justo momento en que dejamos de cuestionarnos que hacemos aquí, como nos hemos metido en todo esto, de que va esta situación…Y yo, aquí, en el centro. Mirando a mi alrededor, un poco desde arriba. Qué grande el laberinto…

posteado por migae | 00:22|
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19.4.03  

Pasan los días, con sus segundos y sus minutos, con sus largas horas de aburrimiento y sus raudas horas de diversión. Pasan los meses, lluviosos y húmedos y soleados, secos y calurosos. Y pasan, al final, los años. Dibujando una sonrisa maliciosa cuando pasan de largo, recordándonos que somos nosotros los que sufrimos su paso, los que lloramos por aquellos años que se fueron y soñamos con aquellos que están por llegar. El tiempo, siempre, el tiempo…

(Odio los relojes y los calendarios).

posteado por migae | 23:47|
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13.4.03  

Hay una pared, lejos, y parece bonita, interesante al menos. Me acerco, despacito, veo la posibilidad de chocar contra ella, de hacerme daño. Me acerco un poco más. Veo que si, que me va a doler si sigo por ese camino. Doy con cautela un paso atrás, pero solo es para coger impulso y chocar contra ella. Señoras y señores, esa soy yo. Veo algo que puede hacerme daño y me tiro de cabeza contra ello. Y odio el dolor…

posteado por migae | 02:54|
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8.4.03  

Se levanta cada mañana muy temprano, estirándose a la vez que empieza a sentir el frío de la noche, que escapa por cada una de las ventanas que se abren. Ventanas que se abren y por donde se intentan adivinar tardes de sol cuando aun esta oscuro. Aun tardara en amanecer.

Todo lo que ocurre a esa hora es un poco como difuso, como una especia de sueño mal recordado, o un recuerdo de hace mucho mucho tiempo. Despertar, asearse, vestirse… todo tiene ese aire de monotonía que hace confundir los detalles de un día con otros.

A pesar de lo intempestivo de la hora, las mañana se presentan alegres, con mucho movimiento, muchas caras y muchas voces distintas. Conversaciones ajenas, robadas desde detrás de desconocidos, palabras que ordena a su antojo y en su sinsentido…

Pocas veces son mañanas tranquilas.

Hay días en los que el milagro es poder abrir los ojos. Días en los que el sueño enreda las sábanas a su alrededor impidiendo cualquier movimiento que no sea el acomodarse un poquito mejor entre sus brazos, los del sueño. Estos días parecen transcurrir más despacio, más lentamente, con una calma excesiva. Se imagina entonces que despertar es como cruzar un puente, el puente que une la realidad con la fantasía y esos días el puente es largo largo y, muchas veces, cuesta arriba. Pero siempre acaba cruzándolo, día tras día, despertando, llegando a la realidad.

La realidad de caras desconocidas o caras a penas vistas. De palabras cruzadas aleatoriamente con personas con las que no volverá a cruzar otras palabras, o tal vez si, pero sin saberlo. Y también la realidad de mirarse a esos ojos que tan bien la conocen, cuando ya esta por amanecer y todo empieza a tomar vida.

posteado por migae | 03:07|
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6.4.03  

Fuera de lugar. Me siento tan fuera de lugar, que me gustaría salir de aquí para no estar en ningún sitio. Salir despacito, sin bolsas, sin maletas. Conduciendo despacio, solo yo y las estrellas. Las ventanas abiertas para que entre el aire frío de la noche dentro del coche y haga moverse desordenadamente todos los papeles que descansan en el asiento de atrás.
Todos esos papeles que paso horas escribiendo, parada en aparcamientos algo lúgubres, o en gasolineras de carreteras solitarias, o en terrazas de bares donde se para poca gente, o en habitaciones de hoteles baratos, recién frías como decía el poeta.
Y un día, después de ver pasar muchas lluvias y soles, cuando no tenga la necesidad imperiosa de seguir huyendo, me sentaré cerca del agua, en aquella playa o junto aquel estanque, reuniré todas las hojas escritas y las leeré teniendo cuidado de no ordenarlas y dejando que algunas se las lleve el viento. Miraré hacia atrás y no podré más que sonreír mientras lloro.

posteado por migae | 00:56|
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3.4.03  

Antes veía la montaña desde mi ventana. Ahora veo edificios. Muchos edificios y al fondo la montaña, lo que queda de ella, claro. Era bonito quedarse mirando los pinos, observando como se movían, despacito, con el viento. Había tres árboles muy grandes que quedaban justo a la izquierda, sus tonos de verde eran maravillosos. Y era bonito mirarlos incluso al anochecer, cuando no se distinguían más que sus siluetas, imponentes. Luego llegaron los edificios. Crecieron como hierbajos, rápido. Pronto las siluetas de aquellos árboles se convirtieron en ventanitas iluminadas. Ahora miro como se mueven las personas en ver de ver como se mueven las hojas.

posteado por migae | 18:39|
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