16.7.04

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Lo que mas le gustaba era cuando llegaba la noche. Lo mejor era cuando ella la tapaba con sus calidas mantitas. Y el mejor momento del día cuando ella buscaba el libro de los cuentos, pasaba las páginas distraídamente y elegía una historia al azar. Y todo parecía una historia mágica, porque alguna mañana al levantarse había ido a buscar el libro y en aquellas páginas no había nada. Bueno, eso no era exacto. No estaban las historias... no estaban las hadas ni los malos ni las estrellas fugaces. Solo había frases incomprensibles sobre

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