7.4.08

La ciudad es tan grande pero tu amor tan pequeño...

Hice el camino de vuelta a casa mirando dentro de todas las ventanas ajenas. Unas veces a través de cortinas pasadas de moda y otras sólo a través de los cristales, cristales tristes por la falta de lluvia.
Miré todas las ventanas iluminadas, en cada semáforo de vuelta a casa.
Me inventé las vidas de la gente que vi y reinventé mi vida tras otras ventanas, distintas.


Había contado ventanas aquella noche, tan lejos en el espacio y en el tiempo. No me sirvió de nada.


Ahora miro los mapas, como si ellos pudiesen darme la respuesta de dónde estas, de dónde puedo encontrarte...


Estás en los mapas como detrás de las ventanas ajenas... ausente y desterrada, invisible. No estás.

3 comentarios:

Noria dijo...

uf... que último párrafo... casi me mata.

a veces pienso que es posible. Pero luego hay otras veces en las que querría sólo construir un faro por vivir con la esperanza de que si quiere, sabe cómo regresar...


un beso

GAN dijo...

Siento que tengas que estar mal para escribir de esa manera tuya tan arrebatadora, echaba de menos esos escritos tuyos que me dejan sin palabras. Recuerda, los mapas son para perderse y navegar por ellos y siempre te pueden llevar a una playa calma aunque sea en el interior. Muchos besos

memoria dijo...

Qué buena la idea de ponerse frente a un mapa para ver si encuentras a alguien. Tienes que escribir más q ue la blogo anda muy chabacana ñultimamente y cosas así se agradecen. Un besazo bonita