25.7.03

Recuerdo a veces a Nausica, aquella princesa enamorada de Ulises. La recuerdo sentada, tocándose el pelo. Como adoraba sus gestos, como los aprendía, durante horas. Asocio su imagen, irremediablemente, a horas de universidad, a bar, a césped y a manifestaciones (que nadie me pregunte el porqué). Ya ahora, que tengo los impresos para volver a la universidad delante de mí, los impresos delante y los proyectos en la cabeza, no puedo evitar pensar si encontraré a otra Nausica, enamorada de Ulises, por los pasillos sobrios del edificio antiguo. Si otra princesa griega entretendrá mis horas mientras todas esas teorías y esos pensamientos pensados por otros pasan por mi alrededor, rozándome a penas, despertándome un poco de los sueños que casi no me dejan respirar, de bonitos.

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