11.9.03

Si, otra vez Wendy...

Lloraba y lloraba. Fuerte. Sorbiendo los mocos ruidosamente. Apretando los puños y los dientes. Manchurrones negros en su cara. El camino de las lágrimas marcando sus pucheros. La imagen misma de la desolación.
Wendy se acerca. Con su pañuelo fino le suena los mocos. Limpia sus lágrimas y besa al niño. Le da un abrazo cariñoso, con sonrisa de regalo. El niño deja pronto de llorar.
Peter, desde encima de un árbol mira la escena distraído. Casi sin darse cuenta se pregunta: ¿Qué habrá sido de los botones?

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