25.1.03

Quería encontrarte, pero iniciar tu búsqueda me parecía demasiado arriesgado.
Quizás si me quedaba, esperándote, algún día aparecerías.
Tal vez, si salía, tú vendrías a buscarme y no me encontrarías.
Y decidí esperarte. Intenté no dejar de prestar atención al camino, a la puerta, al horizonte.
Y cuando me venció el cansancio me quedé dormida frente a la ventana.
Al despertar supe que tú habías llegado y también que te habías vuelto a ir.
Ahora tú me has encontrado y yo solo tengo de ti el recuerdo de un beso mientras dormía.

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