20.2.06   Los melocotones (2ª parte)

Los melocotones siempre se alegraban de su vuelta. Era agradable que la recibieran con sus canciones dulces, excepto cuando llegaba de madrugada y veía cómo la esperaban entre bostezos que eran casi tan grandes como ellos. En aquellas ocasiones erraban las notas y confundían algunas palabras, dando lugar a verdaderas canciones extrañas...
Quedaba mucho por hacer. Pero decidió tomarse la tarde para ella. Al fin y al cabo, la mañana había resultado tan agradable que se le había hecho cortita cortita.
Decidió que esa tarde sería equilibrista.
Desde pequeña quería ser equilibrista pero vivía en las llanuras y no había nada, pero nada, a lo que subirse... Bueno, un día se había subido a una silla, una silla de madera oscura preciosa, una silla casi mágica, porque había sido la silla del abuelo, que era el ser más viejo que ella había conocido, pero el mundo no había cambiado mucho desde allí arriba... Otro día se había armado de valor y se había dirigido hacia el Árbol. Pero se había armado de tanto valor que el peso no la dejó ni alcanzar las ramas más bajas. Pasó semanas y semanas pensando en cómo hacerlo. Y así perdió el tiempo.
Si darse cuenta se había hecho mayor. La faldita de volantes de equilibrista le iba demasiado corta y demasiado estrecha. El Árbol sólo era ahora un árbol y la silla... en fin, una silla.
Ahora perdía el tiempo pensando en cómo hacer las cosas en vez de hacerlas o pensando en porqué no las había hecho.
Bueno, eso había sido así hasta que llegaron los melocotones...

posteado por migae | 19:16|
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12.2.06   Los melocotones (1ª parte)

Se levantó de la camita y dio la vuelta a los melocotones que dormían sobre la mesita de noche, para que éstos también se fueran despertando.
Se peinó, con el pelo muy estirado hacia atrás para ayudarse a que se quedaran los ojos abiertos. Y tiró especialmente en las sienes para perpetuar una sonrisa. Preparó un café y se dio una ducha. Luego se dio la oportunidad de volver a la cama, de rendirse de nuevo en los brazos del sueño, pero no aceptó.
Los melocotones ya cantaban, sobre la mesita, la canción de los buenos días.
Se puso el traje serio y salió de casa. Se dirigió al trabajo, pero no fue. Alguien había vuelto a cambiar los caminos. Esta semana era el segundo día que ocurría.
Sin saber cómo se encontró en la playa. Sacó su bañador de una bolsa que se había llevado consigo sin querer y se sumergió en la sal y en la espuma.
Estuvo un buen rato divirtiéndose con las olas y dejándose tostar por el sol. Luego decidió que era hora de volver a casa.
Volvió en un abrir y cerrar de ojos, porque no hubo manera de encontrar el coche. Nada más llegar, justo antes de abrir la puerta, pudo oír que los melocotones canturreaban dentro de la casa. (...)

posteado por migae | 22:42|
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8.2.06   Tus dedos sean de laurel...

Abrió el segundo cajón de la izquierda, y sacó los melocotones que tenia guardados desde hacia días. Por supuesto, ni el olor ni el tacto eran los mismos.
Maldición!!
Justo como aquel día en que empezó a oír las primeras notas de su canción preferida en la radio y la apagó corriendo para poder escuchar la cancioncilla justamente cuando se metiera en la cama y luego, cuando la volvió a encender... la canción había desaparecido. Y eso que la había dejado allí mismo y había cuidado que nadie tocara el receptor.
Definitivamente lo suyo era mala suerte.
Como cuando convenció a su madre para que la llevara al médico, porque quería secretamente llevar gafas, y la lista de la oculista le dijo que lo único que le pasaba era que estaba enamorada... cómo si fuera poco!!

Desde aquellos días es alérgica a los melocotones, llora con las canciones que le traen recuerdos y el amor le duele y le hace ver las cosas totalmente desenfocadas.

posteado por migae | 19:08|
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5.2.06   Petición

Alguien puede venir y secuestrarme de mi misma??

posteado por migae | 21:46|
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Enlazame!