27.1.04
Viajando hacia el invierno
Una vez más preparo las maletas... voy en busca del jardín de la foto, con la princesa. Quiero enseñárselo. Quiero verlo a través de sus ojos. Quiero acariciar con sus suspiros toda la belleza, esa que puede saturar los sentidos...
23.1.04
...
No te enamores de mi.
No. Ni tú. No se te ocurra.
Tranquila. Eso no va a pasar.
Ya. A mi tampoco va a pasarme.
Bien.
Bien.
...
...
...
Te quiero.
No. Ni tú. No se te ocurra.
Tranquila. Eso no va a pasar.
Ya. A mi tampoco va a pasarme.
Bien.
Bien.
...
...
...
Te quiero.
20.1.04
El niño Hanoc
“Me ha dado por recordar...
he recordado cosas bonitas,
noches de verano pegado al ordenador,
tardes de parque.
madrugadas de domingo,
algún que otro "evento cultural"
muchísima charla de almohada...”
Nos encontramos por una de esas casualidades que casi no lo son. Hacia calor. Tú eras un poeta. Yo estaba aburrida. Empezamos a hablar como quien mata el tiempo, sin a penas quererlo. Fueron muchas las frases y muchas más las palabras. Líneas y líneas de conversación guardada y retomada, siguiendo horarios extraños e incluso inverosímiles. Una sorprendente adicción. Una necesidad casi física de ver que me esperabas, de ver que me perseguías, de ir recogiendo los besos que me dejabas por aquí y por allá, llenando un saco imaginario que algún día habría de convertirse en un saco pesado y verdadero. Y todo era un poco mágico y un poco inquietante.
Luego llegaron las tardes de parque y poco después las madrugadas de domingo, a continuación algún que otro “evento cultural” y si, mucha muchísima charla de almohada...
No necesitas que te diga como te convertiste en uno de mis niños perdidos, pero yo si necesité alguna vez que me recordaras que tú eras un niño. Tampoco necesitas ahora que te recuerde que Wendy nunca abandona a sus pequeños, aunque a veces parezca que anda lejos, perdida...
No voy a volver a pedirte que me digas algo que ya sé, pero sí quiero que tú también lo sepas...
he recordado cosas bonitas,
noches de verano pegado al ordenador,
tardes de parque.
madrugadas de domingo,
algún que otro "evento cultural"
muchísima charla de almohada...”
Nos encontramos por una de esas casualidades que casi no lo son. Hacia calor. Tú eras un poeta. Yo estaba aburrida. Empezamos a hablar como quien mata el tiempo, sin a penas quererlo. Fueron muchas las frases y muchas más las palabras. Líneas y líneas de conversación guardada y retomada, siguiendo horarios extraños e incluso inverosímiles. Una sorprendente adicción. Una necesidad casi física de ver que me esperabas, de ver que me perseguías, de ir recogiendo los besos que me dejabas por aquí y por allá, llenando un saco imaginario que algún día habría de convertirse en un saco pesado y verdadero. Y todo era un poco mágico y un poco inquietante.
Luego llegaron las tardes de parque y poco después las madrugadas de domingo, a continuación algún que otro “evento cultural” y si, mucha muchísima charla de almohada...
No necesitas que te diga como te convertiste en uno de mis niños perdidos, pero yo si necesité alguna vez que me recordaras que tú eras un niño. Tampoco necesitas ahora que te recuerde que Wendy nunca abandona a sus pequeños, aunque a veces parezca que anda lejos, perdida...
No voy a volver a pedirte que me digas algo que ya sé, pero sí quiero que tú también lo sepas...
19.1.04
Perdona por pedir el hechizo de desenamorarme...
Te levantas de la cama y bailas alrededor de ella. Esquivando la luz de las velitas y coqueteando con tu propia sombra. Dejas que el suave airecillo que entra por la rendija de la puerta juguetee con tus cabellos, con tus rizos que empiezan a parecer tirabuzones. Me miras desde el pasillo y yo finjo que duermo, te acercas y te abrazo regalándote un beso. Nos reímos tanto tanto que parece que hoy aún sea ayer o que mañana esté a punto de volver a ser hoy.
16.1.04
El creador de canciones y los despropósitos
Dice que le conozco casi tanto como me conoce a mí. Y ahora tiene el tiempo con él. Y la sonrisa. Aun es pequeña, casi nueva, pero esta ahí. Y nada me complace más que esa recién estrenada satisfacción que se refleja en sus ojos. Y que me toque la mano, torpemente. Y me mire y me sonría sin motivo. Y que cante, a mi lado, mientras los coches que ocupan la carretera repleta compiten por ser los primero de una carrera para llegar a ningún sitio y él sigue cantando porque sabe que ya ha llegado.
Y me dicen (los del circo) que cuando voy a sacármelo de la cabeza... acaso puede la tierra dejar de girar??
Y me dicen (los del circo) que cuando voy a sacármelo de la cabeza... acaso puede la tierra dejar de girar??
11.1.04
Otra vez en casa y otra vez sola...
"¿Estoy dormido ya, o esto es la gloria? Veo bloques de cemento, y, delante de mi, una ciudad monstruosa que me tritura los buenos deseos. Otra vez en casa. Detrás de la ventana del coche pasan las calles llenas de gente. Pasa la mañana rodeada de árboles. Aquí ya no hay lineras discontinuas, ni perros como despojos, ni cunetas barridas por el viento. Aquí lo que hay son papeles que vuelan entre el polvo de un lunes. Calles gomosas. Hacia tu casa, hacia tu cama, hacia tu gente. Calles hacia ninguna parte. Otra vez en casa."
...y negaré siempre que esas palabras sean para ti o sean sobre ti. Y negaré siempre ese otro nombre. Y sonreiré mientras duermes a mi lado por las noches o mientras te duchas y te miro por entre las cortinas. Si, otra vez en casa...
...y negaré siempre que esas palabras sean para ti o sean sobre ti. Y negaré siempre ese otro nombre. Y sonreiré mientras duermes a mi lado por las noches o mientras te duchas y te miro por entre las cortinas. Si, otra vez en casa...
2.1.04
Olor de algo que no existe...
Perdíamos el tiempo tocándonos el pelo. Acariciándonos la cara. Rozando apenas nuestros labios. Escapando en los ojos entrecerrados que mirábamos hasta volcarnos dentro. Perdíamos el tiempo, o mejor, la noción del tiempo.
Te dormías en mis brazos y te aferrabas a mí como si fuera a desaparecer mientras dormías, aún no sabias que no podía escapar, que ya no tenía fuerzas para hacerlo.
Luego por la mañana te estirabas como deshaciéndote del sueño, como si pudieses olvidar durante un par de segundos todo lo que pesaba dentro de tu cabeza.
Perdíamos el tiempo tocándonos el pelo. Acariciándonos la cara. Rozando apenas nuestros labios. Y a la noche siguiente intentábamos recuperarlo, durmiendo en camas separadas, con algunos kilómetros de por medio y echándonos tanto de menos que otra vez dolía.
Te dormías en mis brazos y te aferrabas a mí como si fuera a desaparecer mientras dormías, aún no sabias que no podía escapar, que ya no tenía fuerzas para hacerlo.
Luego por la mañana te estirabas como deshaciéndote del sueño, como si pudieses olvidar durante un par de segundos todo lo que pesaba dentro de tu cabeza.
Perdíamos el tiempo tocándonos el pelo. Acariciándonos la cara. Rozando apenas nuestros labios. Y a la noche siguiente intentábamos recuperarlo, durmiendo en camas separadas, con algunos kilómetros de por medio y echándonos tanto de menos que otra vez dolía.