Se levanta cuando aún no ha salido el sol. Y tiene tantos sueños que recordar de la noche pasada, que sabe que empezará a olvidar los detalles, a medida que vaya amaneciendo, a medida que vaya despertando.
El aire frío de la noche golpea su sonrisa. Parece que va a empezar a diluviar de un momento a otro. Otro día de esos en que no saldrá el sol...
Las calles siguen en la noche anterior. A penas hay personas y las que se ven, caminan con esa inseguridad típica del que no sabe si va o vuelve, si le espera su cama o si acaba de abandonarla, aún caliente y revuelta, de ensueños humanos.
Y hay un viejo, paseando a un perro. Con caminar incierto y tambaleante. Cada pocos pasos se detienen. Parece que es el perro el que pasea al dueño. Y, mientras el viejo se pregunta porqué su perro adora salir tan temprano, el perro espera ansioso el día en que el viejo no le haga salir a horas tan intempestivas.
31.10.03
27.10.03
Del tiempo, que no existe...
Estuve sentada delante del papel más de dos horas. Bueno, serian horas o minutos, o tal vez fueron meses o años... en aquella época no andaba yo muy pendiente del tiempo. El caso es que permanecí un largo período delante de aquella hoja en blanco, que no era más que la representación de todas y cada una de las hojas en blanco que habían habido en mi vida y en todas las vidas; largo tiempo, para acabar levantándome, volviendo la vista hacia otro lado e intentando ahogar mi frustración en una ventana abierta sobre el mar y con el viento frío y húmedo en la cara. Al fin y al cabo, todo el tiempo que pasé esperando a las musas y sin poder disfrutar de las palabras que caían de aquel árbol de las palabras , fue un tiempo perdido, triste, vacío... como el tiempo que perdemos intentando vencer el sueño o frotándonos los ojos para poder ver las cosas como creemos que son o que tenemos que verlas.
23.10.03
Disculpa un momento, que me desenredo.
Mañana por la mañana seguramente veras todo con ojos distintos. Seguramente distinguirás mejor los colores y también las emociones. Veras las cosas con un contorno nítido, no habrá esa niebla que cubre las palabras en medio de la noche o de la oscuridad. Mañana por la mañana quizás te arrepientas de todo eso que acabas de decir, quizás el sueño parezca lejano, de colores demasiado unidos a los tonos pastel que tan poco te gustan. Pasaras otro de esos días grises, haciendo justo lo que tienes que hacer, diciendo justo lo que tienes que decir y sin atreverte a sentir lo que aun no sabes que sientes. Pero, lo siento, llegará de nuevo la noche y te traerá de nuevo entre mis brazos y me pedirás más cuentos y más historias. Un día, cuando crea que estás preparada, te contaré justo esto que estoy contando ahora.
21.10.03
Playa o monte
Allí atrás, cerquita, está ella. Ella que me mira con esos ojos tan oscuros.
Ella que ha aprendido a pedirme las cosas justo como a mí me gusta que me las pidan. Ella, con su piel suave y morena, tan suave y tan morena...
Justo en el otro lado esta él. Él al que necesito. Él al que he aprendido a robarle los abrazos. Él al que suplico que se quede a mi lado, solo cinco minutos, por favor.
Ella miente. Él miente. Y yo no hago otra cosa que escuchar sus mentiras.
Ella sueña entre mis brazos, mientras yo le cuento cuentos entre sus sábanas. Ella me hace reír y me deja sin respiración.
Él me da las buenas noches en la distancia utilizando un idioma que no es el mio. Él me hace llorar, sin querer.
Y yo río y lloro. Sueño despierta y mientras duermo. Y tengo miedo. Y estoy asustada. Y no se lo que quiero. Y le echo de menos, aunque le vea cada día. Y la espero en casa, que me llame o que me necesite.
Ella que ha aprendido a pedirme las cosas justo como a mí me gusta que me las pidan. Ella, con su piel suave y morena, tan suave y tan morena...
Justo en el otro lado esta él. Él al que necesito. Él al que he aprendido a robarle los abrazos. Él al que suplico que se quede a mi lado, solo cinco minutos, por favor.
Ella miente. Él miente. Y yo no hago otra cosa que escuchar sus mentiras.
Ella sueña entre mis brazos, mientras yo le cuento cuentos entre sus sábanas. Ella me hace reír y me deja sin respiración.
Él me da las buenas noches en la distancia utilizando un idioma que no es el mio. Él me hace llorar, sin querer.
Y yo río y lloro. Sueño despierta y mientras duermo. Y tengo miedo. Y estoy asustada. Y no se lo que quiero. Y le echo de menos, aunque le vea cada día. Y la espero en casa, que me llame o que me necesite.
16.10.03
Te quiero, sobre el meridiano.
Ocupaba su cabeza, igual que las nubes ocupan el cielo, o la lluvia ocupa los charcos.
Invadía sus pensamientos, igual que el sueño invadía las madrugadas o los bostezos invadían el amanecer.
En cambio, sin embargo, era tan lejano como la primera carta de amor que se escribe en la adolescencia o como el primer beso. Lejano como todas las vacaciones pasadas o el perfume de los viejos amigos.
E igual de inalcanzable; tanto como el soplar de las velas de los cumpleaños que ya pasaron o como mitigar el dolor de las heridas viejas que nos atrevemos a creer que han cicatrizado solas.
Invadía sus pensamientos, igual que el sueño invadía las madrugadas o los bostezos invadían el amanecer.
En cambio, sin embargo, era tan lejano como la primera carta de amor que se escribe en la adolescencia o como el primer beso. Lejano como todas las vacaciones pasadas o el perfume de los viejos amigos.
E igual de inalcanzable; tanto como el soplar de las velas de los cumpleaños que ya pasaron o como mitigar el dolor de las heridas viejas que nos atrevemos a creer que han cicatrizado solas.
12.10.03
Poesia en las paredes
En las cabinas telefónicas
hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de labios.
Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias
que se refugian allí para morir. (Pere Gimferrer)
Una de las paredes del seminario(justo enfrente de la casa de Xa y Da) ha amanecido hoy con la poética pintada en su fachada. Me ha parecido encantador. Esta noche agarro dos cubos de pintura y voy a por la otra pared. Quizás desde hoy mismo, me dedique sólo a postear en las paredes.
hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de labios.
Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias
que se refugian allí para morir. (Pere Gimferrer)
Una de las paredes del seminario(justo enfrente de la casa de Xa y Da) ha amanecido hoy con la poética pintada en su fachada. Me ha parecido encantador. Esta noche agarro dos cubos de pintura y voy a por la otra pared. Quizás desde hoy mismo, me dedique sólo a postear en las paredes.
9.10.03
Marcas en la piel
Abro la ventana, entraría el sol si hubiera amanecido. Estas durmiendo bajo una sábana de colores fríos y te encoges. Tengo que volver a casa. Pronto saldrá el sol y todo volverá a la vida. Empiezo a conducir. Te encoges en tu cama, mientras tanto y yo, también tengo frío.
7.10.03
Dichosa Wendy, duerme profundamente esta noche, manana sera otro dia
Todo lo que me salía hoy era demasiado triste. Así que no posteo porque no quiero que todos intentéis animarme ni que nadie se preocupe por mí.
5.10.03
Dime que fue verdad que hubo un sendero aqui, que tambien yo ando perdido.
“Pierdo mis defensas en los recodos de la angustia.
Busco una mirada, cada momento, en todas partes.
Mi vida no es de nadie, ni yo le pido a nadie nunca que haga algo que yo mismo jamás haría sin dudarlo.
Y sólo sé que no puedo estar; si tú te vas, mi casa voy a quemar.
Mi cuarto es tan pequeño que nunca encuentro sus esquinas.
Desde que tú te has ido, se ríe de mí la soledad;
Te espero en los caminos y te confundo a todas horas. Mientras estoy perdido, los niños me han dicho que lloras.”
El loco de la calle. El Último de la Fila.
El vacío que no se sabe exactamente de qué es. Las carencias de algo que ni siquiera creemos necesitar. La incertidumbre (palabra que me parece preciosa, pero, como me dijeron una vez... no para vivir en ella).
A veces yo tampoco encuentro las esquinas de mi cuarto y escucho cómo se ríe de mí la soledad. Y creo ver tu cara en otras caras y escuchar tu risa en otras risas. Y salgo sonriendo, mirando discretamente alrededor, esperando encontrar tu mirada lejana y sólo encuentro miradas ajenas. A veces no recuerdo tu nombre, pero no te preocupes, la mayoría de veces ni siquiera recuerdo el mío.
Busco una mirada, cada momento, en todas partes.
Mi vida no es de nadie, ni yo le pido a nadie nunca que haga algo que yo mismo jamás haría sin dudarlo.
Y sólo sé que no puedo estar; si tú te vas, mi casa voy a quemar.
Mi cuarto es tan pequeño que nunca encuentro sus esquinas.
Desde que tú te has ido, se ríe de mí la soledad;
Te espero en los caminos y te confundo a todas horas. Mientras estoy perdido, los niños me han dicho que lloras.”
El loco de la calle. El Último de la Fila.
El vacío que no se sabe exactamente de qué es. Las carencias de algo que ni siquiera creemos necesitar. La incertidumbre (palabra que me parece preciosa, pero, como me dijeron una vez... no para vivir en ella).
A veces yo tampoco encuentro las esquinas de mi cuarto y escucho cómo se ríe de mí la soledad. Y creo ver tu cara en otras caras y escuchar tu risa en otras risas. Y salgo sonriendo, mirando discretamente alrededor, esperando encontrar tu mirada lejana y sólo encuentro miradas ajenas. A veces no recuerdo tu nombre, pero no te preocupes, la mayoría de veces ni siquiera recuerdo el mío.
2.10.03
Y tu risa se gasta...
Me acerco a ti, muy despacio. Besando primero tu respiración, el aire cálido que sale de tu cuerpo. Aproximándome a tu boca y al momento en que mis labios entren en contacto con los tuyos.
Me has dicho cien veces que no te gusta besar.
No es eso lo que me parece...
Me has dicho cien veces que no te gusta besar.
No es eso lo que me parece...
1.10.03
Hoy he escrito dos lineas que no eran para ti
No me gusta cuando estas tan triste. No veo brillo en tus ojos. Me dices que no estas para nadie. No me gusta.
Vuelven de pronto todos los fantasmas. Salen de mi todas las ganas que tengo de abrazarte siempre, pero multiplicadas por millones. Vuelvo a ver al niño perdido. Al que un día lloró sobre mis lágrimas, creando así una conexión de esas infinitas.
Te envuelvo con mis palabras e intento arroparte con ellas. Te pido tu último pensamiento del día, justo el de antes de dormirte. Te lo pido, no para que me lo dediques sino para que lo utilices para entrar al mundo de los sueños.
Allí todo es sencillo. No hay personas que hacen daño a otras intencionadamente, ni hay desengaños, ni hay mentiras. No hay demasiado trabajo, ni demasiada angustia, ni demasiado frío, ni demasiado dolor.
No me gusta cuando estas triste. Te robaré todos los malos pensamientos y los cambiaré por ladrillos de pica-pica.
Vuelven de pronto todos los fantasmas. Salen de mi todas las ganas que tengo de abrazarte siempre, pero multiplicadas por millones. Vuelvo a ver al niño perdido. Al que un día lloró sobre mis lágrimas, creando así una conexión de esas infinitas.
Te envuelvo con mis palabras e intento arroparte con ellas. Te pido tu último pensamiento del día, justo el de antes de dormirte. Te lo pido, no para que me lo dediques sino para que lo utilices para entrar al mundo de los sueños.
Allí todo es sencillo. No hay personas que hacen daño a otras intencionadamente, ni hay desengaños, ni hay mentiras. No hay demasiado trabajo, ni demasiada angustia, ni demasiado frío, ni demasiado dolor.
No me gusta cuando estas triste. Te robaré todos los malos pensamientos y los cambiaré por ladrillos de pica-pica.